El mejor regalo

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No dejes nunca de sonreir por favor

jueves, 24 de febrero de 2011

Anoche soñé contigo

Hace pocas noches soñé otra vez contigo. Eso no es noticia, ya que tu siempre tienes la puerta abierta de par en par en mis sueños y como una niña caprichosa y curiosa la cruzas a tu antojo un día si y otro también. Pero en esta ocasión apareciste de un modo diferente. Te acompañaba una banda sonora de fondo. Y esa música te acunaba de tal modo que parecía que te hacía flotar. Con una sonrisa en el rostro y el brillo habitual de tus ojos en tu mirada, me tendiste tus manos y me animaste a levantarme. Sin apenas darme cuenta, me encontré abrazado a ti bailando con suaves movimientos lentos, la melodía que no dejaba de sonar. Fueron unos instantes deliciosos en los que volvimos a ser un solo cuerpo y un solo corazón. El mundo se detuvo por un espacio de tiempo que no puedo concretar, porque las agujas del reloj de mis sueños siempre se detienen cuando te ven aparecer. Fue un instante tan mágico y especial que quiero compartirlo contigo, a través de la banda sonora que escuchaban nuestros oídos mientras juntos girábamos sobre nosotros mismos al compás de la música. La canción que es la culpable de estas palabras es la número cuatro del CD que te regalo hoy. Hay otras canciones muy buenas también en este disco que merecen la pena escucharlas a tope en el coche, por ejemplo, mientras conduces y disfrutas dejándote llevar, pero fue la titulada "dime cuándo, cuándo, cuándo..." la que me hizo tocar el cielo con la punta de los dedos, sintiendo tu cuerpo y el olor de tu piel muy cerquita de mi.